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| Redacción de contenidos para las redes sociales: “Las 4 palabras mágicas” |
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Por su lado, Bill Gates, el cofundador de Microsoft, asegura: “Todos sabemos que hubo avances en cosas como el audio y el video digital. Pero el principal medio de comunicación para la raza humana es el texto”. En verdad, podría afirmarse que nunca se escribió tanto como ahora: mensajes de texto o SMS, comentarios o posteos en las redes sociales, blogs, e-mails, e-mailings, newsletters, e-magazines, sitios web. Escucha la entrevista ahora: Bajar a Mi PC - Descargar al Ipod - Suscribe a tu Lector RSS - Coloca el Podcast en tu Web Si esta entrevista te interesa, ayudanos a compartirla en Twitter haciendo clic. Las empresas se ponen a escribir Quizás la primera respuesta sea que hay que contestar los comentarios basándose en las normas de urbanidad que, a pesar de todo, aún siguen vigentes. Y dentro de ellas, se encuentran “Las 4 palabras mágicas”: “Permiso”, “Perdón”, “Por favor” y “Gracias”. Quizás se usen menos en el lenguaje hablado o coloquial, pero su presencia, como parte del lenguaje corporativo, siempre da buenos resultados. A la vez, hacen que ese lenguaje resulte más humano y menos rígido, soberbio. “Permiso” y otras expresiones similares como “¿Nos permite… ?” o “¿Podría… ?” hacen más fácil el diálogo, lubrican los engranajes y predisponen favorablemente. Un ejemplo: “¿Podrías indicarnos cuál fue el local que visitaste?” sería una frase adecuada cuando se deba responder un comentario negativo sobre un servicio mal brindado de una cadena de heladerías. A algunas empresas pareciera que les resulta vergonzante pedir perdón o disculpas cuando cometieron un error. Se dice que un cliente está más dispuesto a ser fiel a una empresa que alguna vez se equivocó y reconoció la falla, que a una empresa que nunca ha cometido errores. En algunos casos, las palabras de disculpa bastan. En otros, habrá que indemnizar de algún modo al cliente perjudicado. Por otro lado, el dicho popular reza: “Es de bien nacido ser agradecido”. Pero también es bueno aceptar los comentarios negativos. Salvo, claro, que contengan insultos o difamaciones. En este caso, es lícito eliminarlos aunque antes de hacer esto la página de la empresa deberá mostrar un disclaimer que lo anticipe. En cambio, si el comentario es negativo pero documentado y razonable, sería un error quitarlo. En su artículo “6 Reasons to Not Fear Negative Reviews” (“6 razones para no temerles a los comentarios negativos”) el especialista estadounidense en estrategias para las redes sociales Sam Decker, explica que las fan pages donde no figura ni un solo comentario negativo no generan confianza en los visitantes.
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En Nadie acabará con los libros, de Umberto Eco y Jean-Claude Carrière, el semiólogo y escritor italiano incluye una frase que lo dice todo: “Con Internet hemos vuelto a la era alfabética. Si alguna vez pensamos que habíamos entrado en la civilización de las imágenes, pues bien, el ordenador nos ha vuelto a introducir en la galaxia Gutenberg y todos se ven de nuevo obligados a leer”.





