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| Presentamos el nuevo alfabeto de la Generación M |
Uno de los aspectos que más intrigan (por no decir, molestan) a los adultos y a los académicos sobre los patrones de conducta de la Generación M, es su estilo de escritura y sus hábitos de lectura. A ojos pre cerrados, parece fácil concluir que los jóvenes de ahora no tienen ni la más remota instrucción clásica sobre la manera correcta de escribir, tanto en la sintaxis de sus producciones como en elementos tan básicos como la ortografía. Sin embargo, hay que analizar ciertos elementos antes de configurar juicios. Cuando realizamos el estudio sobre los patrones socio-tecnológicos de los niños y jóvenes de Jalisco, México, nacidos entre principios de los años 90 y mediados de la primera década del siglo XXI (La Generación M), encontramos algunos patrones inusuales que no concuerdan con la creencia general. Kuand0 pasS por mi Hi, raiameEE kon tu firmitAAA Los jóvenes han desarrollado esquemas de escritura bastante fuera de lo normal, y definitivamente muy lejos de responder a la buena práctica en lo que a redacción se refiere. Sin embargo, estos patrones responden directamente a algunas de sus características generacionales principales y son parte de su formación cultural. Un joven entre 7 y 17 años se caracteriza por la búsqueda y atesoramiento de la velocidad. Para ellos la comunicación escrita es un mecanismo que, en entornos convencionales, consume tiempo excesivo. Sin embargo están sujetos a la comunicación escrita debido a los medios que utilizan - MSN, mensajes de texto por celular, Blogs, Redes Sociales -, y por lo tanto han sabido modificar la escritura para que sirva al principio básico de movilidad: escribir lo que se tiene que decir, en el menor tiempo posible. Evidentemente, estamos lejos de afirmar que lo hecho rápidamente esté bien hecho, y razón de esto son las mutaciones del idioma que ellos han propiciado. Si bien escribir "k" en vez de "que" tiene el mismo sentido de comunicación y te ahorra dos letras; escribir "ai" en vez de "ay"... eso ya es un capricho de Generación. Lo interesante del caso es que los jóvenes que cometen estas alteraciones al idioma escrito también son los que más producción intelectual generan actualmente. Del estudio dirigido en Jalisco, se sabe que un niño altamente expuesto a Internet es muchas veces más productivo que un niño altamente expuesto a la Televisión; y en general más productivo en materia de medios que los muchachos que no están conectados a Internet. De las 27 horas diarias que un Heavy User de Internet permanece activo, al menos 3 horas son en actividades académicas - leer, escribir, estudiar, hacer labores escolares -, lo que es mucho más que decir de sus homólogos menos conectados.(aclarando las 27 horas, se sabe que otra característica de un Generacional M es la Multitarea; por lo que en promedio los más conectados hacen de 2 a 3 actividades al mismo tiempo cada vez) Sin rodeos Aquí no pretendemos descubrir el hilo negro, pues es un hecho que la gente en México no lee. El promedio mexicano de lectura es de 1.2 libros per cápita al año. Los jóvenes de la Generación M no vienen a romper con este récord (desafortunadamente) pero sí vienen a sentar las bases de lo que para ellos significa la obtención del conocimiento. Los miembros de la Generación M se caracterizan por ser extraordinariamente hábiles al obtener y administrar información visual, pero pobres y deficientes al procesar y generar contenido intelectual escrito. Han perdido con el paso del tiempo el deseo y la habilidad para leer y escribir documentos extensos; pierden interés rápidamente por el contexto de las cosas y desean saber la información oportuna y resumida. Les interesa saber quién ganó y quién perdió, el contexto no importa. Esto es una dificultad para la academia, pues implicaría cambiar radicalmente el estilo de enseñanza y los programas de estudio si lo que se pretende es inculcar al estudiante el deseo de indagar y de documentar. Los jóvenes actuales son extremadamente prácticos; buscarán un contexto al conocimiento sólo si este contexto les aporta herramientas productivas y beneficios inmediatos. Debemos considerar que este comportamiento es propio de su momento generacional y por ningún motivo se trata de una negligencia infundada; recordemos que estamos hablando de muchachos que nacieron y crecieron en un mundo tan saturado de información, y tan a la palma de la mano, que serán ellos y sólo ellos los que decidan qué información sirve y cuál no. Curiosamente esto no es necesariamente malo, puesto que si bien es cierto que los jóvenes quieren la información resumida y discriminada, también es verdad que es esta generación la que más interesada ha estado en la obtención de conocimiento en mucho tiempo. Tienen información de todos lados y de toda fuente, pero igualmente son sensibles a la veracidad de la información. Como hemos dicho, no son los mejores en leer y escribir, pero son unos maestros cuando se trata de catalogar. Una fuente interesante Del estudio que realizó la Pew Internet & American Life Project sobre la exposición de los niños americanos a los medios digitales y la producción intelectual de estos niños en los medios, Aníbal de la Torre hace un resumen en tres puntos de sus hallazgos. Cito estos comentarios al pie de la letra pues los considero dignos de ponerse a discusión:
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Uno de los aspectos que más intrigan (por no decir, molestan) a los adultos y a los académicos sobre los patrones de conducta de la Generación M, es su estilo de escritura y sus hábitos de lectura. A ojos pre cerrados, parece fácil concluir que los jóvenes de ahora no tienen ni la más remota instrucción clásica sobre la manera correcta de escribir, tanto en la sintaxis de sus producciones como en elementos tan básicos como la ortografía. 




