|
“El trabajo consiste en meter personas, cumpleaños, eventos y fiestas en la discoteca y comisionar por todo lo que hagas. Si te gusta la noche, salir con tus amigos y tener beneficios, este es tu trabajo”, enuncia un aviso en el rubro de Relaciones Públicas/Institucionales de un conocido portal de búsquedas laborales. Me detengo un momento y, vuelvo a leerlo para tratar de entender qué sucede.
En más de una ocasión he presenciado debates sobre el campo de acción de la profesión que elegí: Relaciones Públicas.
Amigos, pareja, compañeros de trabajo y hasta mi propia familia se han mostrado confundidos ante mis aspiraciones profesionales: “¿De qué querés trabajar?¿Es una carrera seria?”.
En el imaginario colectivo, hablar de RR.PP. presupone que nos referimos a un promotor. El estereotipo del relacionista público argentino es una persona que fomenta la venta de tickets en discotecas a través de una promoción tentadora. El trabajo de promotor existe, es aceptado y funciona muy bien. Pero no estamos hablando de Relaciones Públicas.
Estas concepciones tienen algunos fundamentos: en 2008, por ejemplo, Gabriel Álvarez - promotor de discotecas- protagonizó un trágico accidente automovilístico. El caso tuvo gran relevancia en el país, e importantes medios titularon “RRPP” y “rey de la noche porteña” como sinónimo de su nombre durante la cobertura.
Este episodio, sumado al constante uso de estas nomenclaturas en otros espacios, ha contribuido a que noche, tarjetero (como sinónimo de promotor) y boliche sean atributos directamente ligados a esta profesión. La organización de eventos privados suele ser una de las actividades asociadas a nosotros, los RRPP. ¿Existe? Por supuesto, es una acción que suele integrar muchos programas de PR. Pero sabemos que un evento aislado, descontextualizado, no es troncal en un plan de comunicación serio.
Ahora bien, muchos individuos ajenos nuestro campo, no asocian esta práctica al Lobbying, la RSE, o la creación y fortalecimiento de relaciones entre una organización y los medios de comunicación. ¿Por qué sucede esto? ¿Acaso no resulta evidente para un profesional de PR que comunicación estratégica sea el atributo número uno que represente su trabajo?
$178.610.434* es el ingreso total de las 21 consultoras de Comunicación y PR que más han facturado durante 2010 en Argentina. Deben venirles a la mente una serie de cálculos que respaldan esta cifra. Las acciones enunciadas anteriormente, entre tantas otras, hacen que esto sea posible. Ahora, ¿estas actividades son conocidas por la sociedad? La respuesta parece evidente. “Las Relaciones Públicas son un proceso estratégico de comunicación que construye relaciones mutuamente beneficiosas entre organizaciones y sus públicos”, manifiesta la reciente definición de la profesión, consensuada en marzo de 2012 en un proceso liderado por la Public Relations Society of America (PRSA).
¿Qué tan cerca de este acertado concepto está la percepción que tiene un joven estudiante de Derecho, Economía o un comerciante?
La Web 2.0 es una gran herramienta para cualquier profesional de comunicación. Por ende, una herramienta que debemos utilizar para dar a conocer nuestro trabajo. ¿Qué famosas campañas de Relaciones Públicas conocemos? ¿En qué situaciones presentes en la agenda mediática han intervenido las PR? A estas preguntas debemos dar respuesta en los distintos espacios que nos ofrecen las nuevas tecnologías, como los foros de debate y, por qué no, una charla de café.
Existe un esfuerzo sostenido en las distintas organizaciones que nos nuclean, que trabajan por la promoción y regulación en el desarrollo de la actividad. Vale recordar que existe un código de ética profesional que fortalece el accionar de las PR. Matricular el ejercicio parece ser una opción interesante. Pero es necesario además un compromiso individual de todos los integrantes de este apasionante trabajo. Tenemos las herramientas necesarias para informar; queda en nosotros el cómo utilizarlas.
 Por Francisco Fernández.
Estudiante de Relaciones Públicas e Institucionales en Universidad Argentina de la Empresa.
*Fuente: relacionespublicas.com (Ver artículo).
|